Lobo estepario (Herman Hesse)

Empezamos aquí una serie de revisiones literarias que nos implican de manera clara y decidida, también en los crecimientos personales que nos ayudarán a tejer desde nuestras acciones, que se inspiran desde otras almas que idearon o visualizaron desde sus miradas, desde las cuales pretendemos construir. Herman Hesse nos deja un legado intuitivo y visionario que avanza en los peligros de la incomunicación que se vertían en nosotros con la modernidad (mitad del siglo XX) y que dibuja almas que hacen patente el aislamiento y la dificultad del momento para el alma humana.

Apasionante visión sobre Haller (El lobo estepario), el hombre que se odia a sí mismo, que se aísla, que ya no puede con su alma… te despedaza y te sume en la indigencia emocional en la que se siente su personaje y a cualquiera que lo pretenda acompañar. Nos hace comprender lo que significa el encierro y el aislamiento en cualquier institución, y también la que nos ejercemos ante tanta opresión social y cultural también en lo personal. Pensemos en los lobos – en nuestra esencia, en nuestro espíritu más auténtico –  y démosles posibilidades de ampliar estepas y praderas. Basta ya de puertas al campo; mirar qué dice el alter  ego de Hesse:

(…) “la mirada del lobo estepario atravesaba penetrante todo el mundo de nuestro tiempo, toda la fiebre de actividad y afán de arribismo, la vanidad de entero y el juego superficial de un espiritualismo fementido y sin fondo… ¡Ay!, y por desgracia la mirada profundizaba aún más; llegaba no sólo a a los defectos y a las desesperanzas de nuestro tiempo, de nuestra espiritualidad y de nuestra cultura: llegaba hasta el corazón de toda la Humanidad, expresaba elocuentemente en un solo segundo la duda entera de un pensador, de un sabio quizá, en la dignidad y en el sentido general de la vida humana. Aquella mirada decía: “¡Mira, estos monos somos nosotros! ¡Mira así es el hombre!” Y toda celebridad, toda discreción, todas las conquistas del espíritu, todos los avances hacia lo grande, lo sublime y lo eterno, dentro de lo humano, se vinieron a tierra y eran un juego de monos”.

Hay que evitar el repliegue que experimentamos a menudo, con el miedo como telón de fondo ahí agazapado pero siempre de la mano, y plegarse entre todos juntos para sumar y así evitar el desastre en el que nos encerramos. Quizá el conocimiento y la conciencia de la problemática ayude a reforzar, nuestros propios pliegues, para aprender a navegar y a replegarse sin desbandada, con la ayuda del otro, reclamando la escucha y expresando nuestro verdadero ser. Aprender a navegar desde el legado de Herman Hesse. El que comprendió la soledad del que se siente extemporáneo. del incomprendido, o del que se odia porque no se comprende. La imposibilidad de ser feliz o la de irradiar más que conflicto interior sin que se pueda comunicar más que con personas sensibles a ese dolor. Aprender de ese dolor, de esa soledad y crecer desde algún punto desde el que emerger.

Por tanto abrimos con esta obra esencial de la literatura contemporánea para conducirnos por una serie de talleres reflexivos donde experimentar a través del autor y el personaje. De especial presencia e importancia en este caso de la grandiosa novela esteparia, la relación que establecen el autor/personaje (a través de dos narradores diferentes) y que cumplen los diferentes roles que abren el crisol entre el autor (alter ego) y el personaje (quizá uno de los más autobiográficos posibles de toda la obra Herman Hesse). En buena lid se enfrentan, mejor dicho se confrontan, y de esa relación escrita, surge una mayor comprensión de su situación en el mundo. La complejidad está servida.

Taller 1 : la comprensión de ser;

Partir del conocimiento de nosotros mismos. 

A)Ayudarse de las visiones de los demás y saber escuchar.

B) Observarse a sí mismo y recurrir a la expresión de nuestro interior.

C) Aprender del diálogo, del saber esperar el momento de la salida y/o la solución.

D) Comprender y aprender de la adversidad y del aprendizaje interior, del saber esperar.

E) Comprender y aprender a través de los ojos de los demás y de sus experiencias, y de la relación emocional que se establece. El aprendizaje constante desde el conflicto interior.

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